Vista de Heroica Ciudad de Tlaxiaco, ciudad natal de Yalitza Aparicio

Yalitza Aparicio

Yalitza Aparicio Martínez (Tlaxiaco, Oaxaca, 11 de diciembre de 1993) es una actriz mexicana de origen mixteco y triqui. Alcanzó proyección internacional en 2018 con su debut cinematográfico en Roma, de Alfonso Cuarón, interpretación que le valió una nominación al Óscar a mejor actriz —la primera mujer indígena en esa categoría— y la convirtió en una de las figuras culturales oaxaqueñas más visibles del siglo XXI.

Familia y primeros años

Nació en la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, en la Mixteca Alta. Su padre es oriundo de una comunidad del municipio de Santa Catarina Yosonotú y su madre, de Joya del Mamey, en Putla Villa de Guerrero; esa doble raíz indígena —mixteca y triqui— marcó su infancia en un entorno donde el español convive con lenguas originarias, aunque ella no hablaba mixteco de niña. Creció en una familia de recursos modestos; su madre trabajó como empleada doméstica, experiencia que más tarde le sirvió para empatizar con el personaje de Cleo.

Cursó la Licenciatura en Educación Preescolar en la Escuela Normal Lázaro Cárdenas, en Putla Villa de Guerrero (generación 2012-2016), con promedio de 9.2 y examen profesional sobresaliente. Para costear sus estudios trabajó por las noches en la administración de un hotel. Tras titularse regresó a Tlaxiaco y cubrió durante unos tres meses una plaza de educadora en un jardín de niños. Su vocación inicial era la docencia, no el cine.

Debut en Roma

En 2016, mientras esperaba resultados de un trámite laboral, acompañó a su hermana —entonces embarazada— a un casting abierto en el Centro Cultural de Tlaxiaco. La hermana se retiró; Yalitza se quedó. El equipo de Cuarón buscaba a alguien sin experiencia actoral previa para interpretar a Cleo, empleada doméstica inspirada en Liboria Rodríguez, la nana del director. Tras un proceso de selección que reunió a más de un centenar de aspirantes a lo largo de un año, Aparicio obtuvo el papel sin haber visto nunca una película de Cuarón ni conocer el prestigio del cineasta.

Para la cinta aprendió mixteco, lengua que su personaje habla en varias escenas. El rodaje, en blanco y negro y en orden secuencial, le permitió construir la interpretación desde la observación cotidiana más que desde la técnica académica. Roma se estrenó en 2018, arrasó en festivales y acumuló premios internacionales; la revista Time la ubicó entre las mejores actuaciones del año y el New York Times la señaló como uno de los descubrimientos de 2018. Portadas en Vogue y Vanity Fair sellaron su entrada abrupta a la esfera mediática global.

Reconocimientos y activismo

En 2019 fue nominada al Óscar, a los Critics’ Choice, a los Gotham y a varios círculos de críticos estadounidenses; ganó el Hollywood Film Award a nueva actriz. Time la incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del mundo; la BBC la situó entre las 100 mujeres del año. El 4 de octubre de 2019, la UNESCO la nombró Embajadora de Buena Voluntad para los Pueblos Indígenas. Desde 2020 es miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

Su presencia pública ha estado ligada a la visibilidad indígena, a la educación y a la lucha contra el racismo y el clasismo en México. Ha insistido en que el reconocimiento no debe quedarse en el símbolo: habla de acceso a la educación, de derechos de las mujeres indígenas y de la dignidad del trabajo doméstico. También ha aparecido en vídeos musicales —entre ellos «Plata ta tá», de Mon Laferte y Guaynaa— y en campañas culturales.

Carrera posterior

Tras Roma amplió su trayectoria en cine y televisión: el cortometraje Hijas de brujas (2021), la película de terror Presencias (2022), la comedia de Netflix La gran seducción (2023), la serie Los Espookys, un episodio de Mujeres asesinas y, en 2024, Midnight Family (Familia de medianoche) para Apple TV+. Ese mismo año narró el documental Las Amazonas de Yaxunah, sobre un equipo de sóftbol maya en Yucatán. Esos trabajos muestran el esfuerzo por no quedar atrapada en un solo papel, aunque la sombra de Cleo sigue siendo el referente con el que el público la identifica.

Legado

Para Oaxaca, Yalitza Aparicio encarna un tránsito inesperado: de educadora de Tlaxiaco a embajadora cultural global. Su nominación al Óscar abrió un debate nacional sobre representación indígena en la industria del entretenimiento y sobre quiénes tienen derecho a ocupar la pantalla. Para muchas niñas y jóvenes de la Mixteca, su historia funciona como un espejo posible: no el de la fama hollywoodense como fin en sí mismo, sino el de una mujer que salió de su tierra con título de maestra y regresó convertida en interlocutora de debates nacionales. Más allá de los premios, su figura recuerda que la Mixteca produce no solo artesanías y migración, sino también voces capaces de interpelar al mundo desde la cotidianidad, la lengua y la dignidad del trabajo invisible.