Mercado de Juchitán de Zaragoza, ciudad natal de Gabriel López Chiñas

Gabriel López Chiñas

Gabriel López Chiñas (Juchitán, Oaxaca, 6 de marzo de 1911 – 16 de febrero de 1983) fue narrador, poeta y ensayista bilingüe en zapoteco y español, una de las voces fundacionales de la literatura istmeña del siglo XX. Abogado de formación, maestro de generaciones en la Escuela Nacional Preparatoria y director de Radio Universidad, dedicó su obra a las tradiciones, la lengua y las fiestas de los binnizá. Fue contemporáneo de Andrés Henestrosa y precedente inmediato de la generación que, décadas después, profesionalizó la poesía zapoteca contemporánea.

Familia y primeros años

Nació en Juchitán de Zaragoza el 6 de marzo de 1911. Inició sus estudios en su pueblo natal e ingresó a la Escuela Normal Regional del Istmo. A los quince años ya impartía clases de primaria en San Gerónimo —hoy Ciudad Ixtepec—. Esa vocación docente temprana lo acompañó toda la vida. En 1930 se trasladó a la Ciudad de México: cursó la Escuela Nacional Preparatoria y, después, la Escuela Nacional de Jurisprudencia. En 1935, aún estudiante, fundó la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos, que impulsó la difusión de la cultura oaxaqueña y becas para jóvenes istmeños en la capital.

Carrera profesional y cultural

Se tituló de licenciado en Derecho en 1949 con la tesis Breve estudio sobre la evolución social y jurídica de la familia zapoteca, trabajo que refleja su interés por vincular el derecho con la antropología de su pueblo. Fue juez y delegado en Milpa Alta. Durante veinticinco años enseñó Literatura Española, Iberoamericana, Mexicana y Universal en la Escuela Nacional Preparatoria; también formó maestros en la Escuela Normal Oral del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio de la SEP.

Entre 1949 y 1950 dirigió Radio Universidad y colaboró en la Dirección de Difusión Cultural de la UNAM. En 1937 dirigió la revista Neza, publicación clave para la cultura zapoteca; colaboró además en Letras de Ayer y de Hoy, Firmamento, Tiras de Colores, Vórtice, Revista Folklórica de México y Pájaro Cascabel. En 1963 fue codirector, con Henri de Lescöet, de la revista bilingüe español-francés Profils Poétiques, editada en Francia. Parte de su obra se tradujo al francés en los años sesenta.

Obra literaria

Su libro más reeditado, Vinnigulasa. Cuentos de Juchitán (Neza, 1940), recoge leyendas de tradición oral: metamorfosis en plantas y flores de la región, animales con rasgos humanos —el conejo astuto, el zopilote desobediente, la urraca traidora— y enseñanzas morales al modo de la fábula. En 1947 participó en Toloache, volumen de leyendas indígenas, junto a Rafael Heliodoro Valle y Esteban Maqueo Castellanos.

En poesía publicó Canto del hombre a la tierra (1951), Los telares ilusos y Poemas (1953), Mar (1960), Filigranas del sueño (1961), Hermana Jacoba (1964), Juchitán (1969), Juchitán, segundo canto (1971) y el bilingüe Guenda xheela / El casamiento (1975). Sus versos celebran fiestas y costumbres, evocan a Juárez y hechos del Istmo, y también protestan contra la miseria de su pueblo. Cultivó versiones bilingües zapoteco-español y ensayos sobre la sociedad y la lengua zapoteca; hacia el final de su vida se asoció a estudios como El zapoteco y la literatura zapoteca del Istmo de Tehuantepec (1982).

Estilo y temas

López Chiñas escribió desde el amor al terruño sin caer en el costumbrismo vacío: su Juchitán es fiesta, telares, mar, casamiento y también denuncia social. La bilingüidad no fue adorno editorial, sino gesto político y estético: demostrar que el diidxazá puede sostener cuento, poema y ensayo de altura. Como maestro y radiofonista, entendió la literatura indígena como patrimonio que debía circular en aulas y ondas, no solo en el archivo. En ello se acerca a Henestrosa —mayor que él y ya célebre cuando López Chiñas publicaba Vinnigulasa— y anticipa el trabajo de poetas-investigadores como Víctor de la Cruz.

Final de su vida y legado

Falleció el 16 de febrero de 1983. Dejó una obra que conecta la generación de Henestrosa con la de los poetas zapotecos de la segunda mitad del siglo. Para el Istmo, Gabriel López Chiñas es el narrador de Vinnigulasa y el poeta de Juchitán: quien puso por escrito las metamorfosis del pueblo y enseñó, desde la Preparatoria y Radio Universidad, que la lengua zapoteca merece el mismo respeto que el español literario. Su nombre permanece en antologías de literatura indígena mexicana y en la memoria cultural juchiteca como uno de los pilares del siglo XX bilingüe.

En el panorama de las letras indígenas mexicanas, su nombre suele mencionarse junto al de Andrés Henestrosa y al de los poetas juchitecos posteriores, no como epígono, sino como puente: el abogado-maestro que hizo del cuento oral libro y de la fiesta poema bilingüe. Vinnigulasa sigue reeditándose porque sigue hablando —con conejo, zopilote y urraca— de un Istmo que se cuenta a sí mismo. Esa pedantería útil del fabulista es, también, una forma de resistencia cultural.