Félix Díaz Prieto fue un militar y político oaxaqueño, sobrino del presidente Porfirio Díaz e hijo del general Félix Díaz Mori («El Chato»). Nació el 8 de febrero de 1868 en Oaxaca de Juárez y falleció el 9 de julio de 1945 en el puerto de Veracruz, a los 77 años. Su nombre completo históricamente correcto es Félix Díaz Prieto; no debe confundirse con su padre, Félix Díaz Mori (1833-1872), hermano menor de Porfirio y gobernador de Oaxaca, ni con otras personas homónimas (por ejemplo, Alfredo Félix Díaz Escobar, político y escritor de otra generación y origen). En la historiografía de la Revolución se le conoce simplemente como Félix Díaz o «el sobrino de Don Porfirio».
Encabezó el levantamiento de Veracruz en 1912 y, en febrero de 1913, la ocupación de La Ciudadela durante la Decena Trágica; firmó con Victoriano Huerta el Pacto de la Embajada, que facilitó la caída y el asesinato de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. Fue después jefe del llamado Ejército Reorganizador Nacional contra Carranza y vivió largos periodos de exilio.
Familia y aclaración del nombre
Sus padres fueron Felipa Prieto y el general Félix Díaz Mori, apodado «El Chato», hermano de Porfirio Díaz Mori. Fue bautizado el 17 de febrero de 1868 en el Sagrario Metropolitano de Oaxaca. Por línea paterna pertenecía al clan Díaz, familia central del poder oaxaqueño y nacional durante el Porfiriato. La confusión entre «Félix Díaz Mori» y el sobrino es frecuente en textos divulgativos: Mori es el hermano; Prieto, el sobrino golpista de 1913. La forma «Félix Díaz Escobar» no corresponde a este personaje en las fuentes biográficas estándar.
Formación y cargos en el Porfiriato
Estudió en el Heroico Colegio Militar. Sirvió en el Estado Mayor Presidencial de su tío Porfirio Díaz, quien lo promovió. Fue diputado federal (1902-1904), candidato al gobierno de Oaxaca —derrotado en esa contienda—, cónsul de México en Chile y, a su regreso en 1904, jefe de la policía en la Ciudad de México. Alcanzó el grado de general brigadier. En 1911 ocupó la gubernatura interina de Oaxaca apenas un mes y dos días (22 de mayo–3 de junio), y fue vencido electoralmente por Benito Juárez Maza, hijo de Benito Juárez. Al iniciarse el gobierno de Francisco I. Madero solicitó su retiro del ejército.
Rebelión contra Madero y Decena Trágica
El 16 de octubre de 1912 se levantó en armas en Veracruz contra Madero. Esperaba adhesiones navales y militares que no se concretaron; el general Joaquín Beltrán sofocó la rebelión, lo capturó y un consejo de guerra lo sentenció a muerte. Sus defensores alegaron que, al haber renunciado al ejército, no procedía la ley marcial; la Suprema Corte suspendió la sentencia y fue encarcelado en la Ciudad de México.
El 9 de febrero de 1913, fuerzas golpistas liberaron a Félix Díaz y a Bernardo Reyes. Reyes murió al atacar el Palacio Nacional; Díaz estableció su cuartel en La Ciudadela. Nueve días después firmó con Victoriano Huerta el Pacto de la Embajada (en la sede diplomática de Estados Unidos, con mediación del embajador Henry Lane Wilson): Huerta quedaría en el Ejecutivo y Díaz nombraría gabinete sin figurar en él, con la promesa de favorecer su candidatura presidencial. Huerta no cumplió; envió a Díaz a una misión a Japón de la que este no llegó a destino, residió en Europa y huyó a Cuba y Estados Unidos ante el temor de ser asesinado. Fue encarcelado en Nueva Orleans (noviembre de 1913) y pasó casi tres años detenido.
Contrarrevolución y últimos años
Regresó en 1916 a luchar contra Venustiano Carranza. Tras fracasos en Oaxaca y Chiapas, operó en Veracruz al frente del llamado Ejército Reorganizador Nacional (1917-1920), bajo el Plan de Tierra Colorada, en una guerra de guerrillas anticarrancista. En 1919 perdió a su aliado el general Aureliano Blanquet, muerto en la sierra veracruzana. Tras la muerte de Carranza y el Plan de Agua Prieta, el presidente interino Adolfo de la Huerta le permitió salir del país. En 1922 emitió un manifiesto contra la Constitución de 1917, sin eco decisivo. Permaneció desterrado unos 21 años; regresó a México en 1941, se avecindó en Veracruz y murió allí el 9 de julio de 1945.
En la memoria nacional, Félix Díaz Prieto quedó asociado al golpe que truncó el primer gobierno democrático de la Revolución. A diferencia de su tío Porfirio —quien construyó un largo régimen de orden y progreso a costa de la disidencia—, el sobrino no logró consolidar un proyecto político propio: dependió de alianzas frágiles con Huerta, de la simpatía del embajador estadounidense Henry Lane Wilson y de guerrillas anticarrancistas sin base programática comparable a la de zapatistas o villistas.
Para el lector oaxaqueño, su biografía exige dos precisiones. Primera: el general oaxaqueño sobrino de Porfirio es Félix Díaz Prieto (1868-1945), no Félix Díaz Mori. Segunda: Mori, el padre, fue gobernador de Oaxaca y murió asesinado en Juchitán en 1872; su hijo, el sobrino, fue gobernador interino apenas un mes en 1911 y pasó a la historia por La Ciudadela y el Pacto de la Embajada. Clarificar el nombre evita mezclar al hermano del dictador con el golpista de la Decena Trágica.
Legado
Félix Díaz Prieto encarna el ala felicista de la contrarrevolución: el sobrino del dictador que, incapaz de heredar el poder por la vía electoral, apostó al golpe y terminó exiliado y derrotado por el constitucionalismo. Para Oaxaca, su biografía exige precisión onomástica —Prieto, hijo de Mori— y sirve de contrapunto a la memoria juarista y magonista del estado: un general oaxaqueño del clan Díaz cuya huella nacional está ligada a la Decena Trágica más que a la construcción institucional.




