Hermenegildo Enrique Flores Magón fue periodista, militante del Partido Liberal Mexicano (PLM) y el menor de los tres hermanos Flores Magón. Nació el 13 de abril de 1877 en Teotitlán del Camino (hoy Teotitlán de Flores Magón), en el distrito de Cuicatlán, Oaxaca, y falleció en la Ciudad de México el 28 de octubre de 1954. Combatió la dictadura de Porfirio Díaz desde la prensa satírica y el exilio, firmó el Programa del PLM de 1906 como tesorero, organizó la red clandestina de distribución de Regeneración en México y, ya de regreso, participó en la organización campesina que apoyó a Lázaro Cárdenas.
Si Ricardo fue el ideólogo y Jesús el abogado institucional, Enrique fue con frecuencia el organizador práctico: el hombre de la pancarta, de la imprenta perseguida y de la memoria oral del movimiento. Su pueblo natal lleva hoy el apellido familiar, testimonio de cómo Oaxaca inscribió a los tres hermanos en la geografía revolucionaria.
Familia y juventud
Hijo de Teodoro Flores y Margarita Magón, vivió los primeros años en Oaxaca antes de que la familia migrara a la Ciudad de México. En sus recuerdos posteriores evocó el contraste brutal entre el lujo de la avenida de Plateros y la miseria del Zócalo, imagen que —según dijo— empujó a los hermanos hacia la lucha por la justicia social. Estudió en la capital; en 1892, siendo muy joven, participó en manifestaciones contra la tercera reelección de Díaz. Se inició temprano en el periodismo junto con Jesús y Ricardo. En 1893, cuando la redacción de El Demócrata fue reprimida, Enrique no fue arrestado por su edad. Ese mismo año falleció su padre Teodoro.
En 1902, al colaborar en El Hijo del Ahuizote, fue apresado con Ricardo en la prisión de Santiago Tlatelolco. En la celda discutieron a autores como Piotr Kropotkin, Sébastien Faure, Errico Malatesta, Jean Grave, Máximo Gorki y Pierre-Joseph Proudhon, y hablaron de difundir propaganda anarquista en México. Al salir en enero de 1903 volvieron a publicar el periódico; el 5 de febrero colocaron en el balcón un crespón negro y la pancarta «La Constitución ha muerto…», dibujada por Enrique, en el aniversario de la Constitución de 1857. El 2 de abril participó en una irrupción liberal en una manifestación oficialista que lanzó «mueras» al dictador. El 11 de abril fue recluido en Belén. Un decreto de Díaz prohibió cualquier publicación o escrito de los Flores Magón, bajo pena de castigos a impresores; a finales de 1903, Enrique y Ricardo llegaron a Laredo, Texas.
Trayectoria en el exilio y el PLM
Vivió en varias ciudades de Estados Unidos y Canadá, ocultando su identidad y cambiando de domicilio, a veces sin contacto con Ricardo. En San Luis, Misuri, firmó como tesorero el Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906, documento que anticipó reformas laborales, educativas y agrarias. Relanzó y sostuvo Regeneración en el exilio y organizó la red clandestina para su distribución en México hasta 1917, año en que se separó de la Junta Organizadora del PLM y del grupo editor del periódico.
Participó en las campañas magonistas, incluidas las de la frontera y Baja California, y sufrió encarcelamientos en Estados Unidos junto con Ricardo, Librado Rivera y Anselmo L. Figueroa. En 1916 fue arrestado en Edendale, Los Ángeles, acusado junto con Ricardo de depositar «material indecente» en el correo —artículos críticos a Carranza—. Tras la muerte de Ricardo en la prisión de Leavenworth (1922), regresó a México en 1923. Tuvo desavenencias con otros integrantes de lo que fuera la Junta del PLM.
Actividad posterior y obra
En 1933, junto con líderes de la Liga Nacional Agraria, participó en la fundación de la Confederación Campesina Mexicana en San Luis Potosí, que apoyó la candidatura de Lázaro Cárdenas. Se entrevistó con el historiador Samuel Kaplan; de esas conversaciones nació el libro Combatimos la tiranía; un pionero revolucionario mexicano cuenta su historia, publicado en 1958 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. En 1925 publicó textos sobre la vida y obra de Ricardo, reivindicando la revolución social mexicana frente a quienes, según él, subían al poder ofreciendo remedios sin curar los males del pueblo.
El actor estadounidense de origen chicano Edward James Olmos ha declarado ser bisnieto de Enrique Flores Magón, dato que ha contribuido a mantener vivo el interés público por su figura fuera de México.
El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y otras instituciones han recuperado la trayectoria de los tres hermanos como precursores colectivos. Enrique aparece en esa narrativa como el sobreviviente que, tras la muerte de Ricardo, volvió a México, se acercó al agrarismo cardenista y dejó testimonio oral. Su longevidad (murió a los 77 años) le permitió ver el país que la Revolución institucionalizó —muy distinto del anarcocomunismo que soñó en el exilio—, sin renunciar del todo a la memoria de Regeneración.
Legado
Enrique Flores Magón murió el 28 de octubre de 1954 en la Ciudad de México; sus restos se encuentran en el Panteón Jardín. Menos citado que Ricardo en letras de oro y monumentos, fue el sostén organizativo de la propaganda magonista: el hombre de la red clandestina, del crespón negro y del testimonio oral. Teotitlán de Flores Magón y Oaxaca lo recuerdan como uno de los tres hermanos que desafiaron al porfirismo desde la prensa, el exilio y la idea de que la revolución debía ser social, no solo política.




